Los cortes pequeños y los rasguños suelen parecer poca cosa. Pero cualquiera que haya tenido que limpiar una rodilla después de una caída o proteger un corte de papel que no deja de molestar sabe que pueden ser más incómodos de lo que aparentan. En este artículo te explicamos qué hacer justo después de la lesión, cómo reducir el riesgo de infección y en qué momentos una herida aparentemente menor necesita valoración médica. Y, por supuesto, también te contamos cómo el servicio de Médico a Domicilio en Fuengirola de Helicópteros Sanitarios puede ayudarte sin salir de casa.
Los primeros momentos tras una herida influyen mucho en cómo va a cicatrizar la piel. Algunas personas limpian la zona con demasiado nerviosismo; otras no hacen casi nada pensando que “no es para tanto”. La mejor opción está en el punto medio: actuar con calma, higiene y un poco de paciencia.
Lo primero es aclarar la herida con agua limpia. Solo con eso ya se elimina gran parte de la suciedad y las bacterias. Muchas veces se recurre a desinfectantes fuertes pensando que son imprescindibles, pero en realidad pueden irritar la piel y retrasar la curación. Un lavado suave suele ser suficiente.
Si sangra, aplica presión continua con un paño limpio hasta que el sangrado disminuya. No es necesario que se detenga por completo al instante. El cuerpo sabe cómo hacerlo; tú solo estás ayudando.
Una vez limpia, toca protegerla. Aunque al principio un poco de sequedad no es mala, las heridas cicatrizan mejor en un entorno ligeramente húmedo. Por eso, lo más recomendable es cubrirla con un apósito ligero y transpirable.
Aquí surge una duda muy común: ¿mejor dejarla al aire o taparla? Hoy en día se sabe que cubrirla, al menos durante los primeros días, suele ser más eficaz. Así se evita la entrada de bacterias y se favorece una regeneración más rápida de la piel.
Conviene cambiar el apósito a diario, o antes si se moja o se ensucia. No hace falta nada sofisticado ni técnicas complicadas.
La mayoría de los cortes pequeños evolucionan bien, pero a veces algo no va como debería. En esos casos, es mejor consultar pronto que dejarlo pasar.
Presta atención a estos signos:
Enrojecimiento que aumenta en lugar de disminuir
Hinchazón o calor que no remiten
Supuración, secreción anormal o mal olor
Dolor que empeora en vez de mejorar
Son señales claras de que la piel no está resolviendo la herida por sí sola. Puede que sea más profunda de lo que parecía o que se haya producido una infección. En cualquier caso, no conviene esperar demasiado.
Es un detalle que muchos pasan por alto. Si el corte se produjo con un objeto sucio u oxidado, conviene revisar cuándo fue la última vacuna del tétanos. No se trata de alarmarse por cada rasguño, pero si la herida genera dudas, puede ser necesario un refuerzo.
Incluso las heridas pequeñas pueden generar ansiedad cuando no tienes claro si todo va bien. Ahí es donde contar con un profesional sanitario en casa marca la diferencia. Evitas desplazamientos innecesarios, ganas tranquilidad y recibes una valoración adecuada sin improvisar.
Si tienes una herida que no termina de curar o simplemente quieres quedarte tranquilo, puedes contar con el servicio de Médico a Domicilio en Fuengirola de Helicópteros Sanitarios. Nuestro equipo acude a tu domicilio, evalúa la lesión, la limpia correctamente y te orienta sobre los cuidados más seguros y sencillos para que la recuperación sea lo más tranquila posible.